| | jodida actitud normal ( |
Pollos.
No sé muy bien lo que voy a decir, pero tendrá más sentido que un pollo volando transportando platos de macarrones. Al roquefort. Te escucho y te huelo, y huelen bien los macarrones y a veces pienso que no hace falta ni comerlos porque el olor ya alimenta y... ¡horror! cuando vas a dar el primer mordisco te los arrancan de las manos y se van dejándolas vacías y a tí, perplejo. Y no, el olor no alimenta. Mentira. Y una mierda. El olor a tí jode porque no te puedo tener. Subiría a mil trenes y me quedaría allí dormida. Y sabría que al fin habría alguien en la última parada. El revisor no pasaría, porque en los sueños nunca pasa. Pero la gente una a una, la gente bienpensante, no dejaría de observarme pensando mal. Como siempre. Esa gente que cree saberlo todo y en verdad no tiene ni puta idea de la vida me tacharía de indeseable o algo así. Yo tampoco tengo ni puta idea de la vida, pero me la he ganado y he sufrido y eso se nota en la cara pero no en los ojos porque esos siempre brillan incluso cuando las cosas van mal. Y yo me dedicaría a pensar en su mediocre normalidad, en su anulada existencia. Yo me dedicaría a ser YO de una vez por todas. Y ahora no sé que pintaban aquí los pollos transportando platos de macarrones, pero tengo hambre y me apetece uno. Tendré que marcar el número de teléfono mágico de fast food. Es la felicidad al alcance de cualquiera con tres euros o cuatro. O cinco. Nunca cero. Y yo ahora no tengo nada porque solo escribo en ese banco, delante de la playa. Me da que tengo fiebre y por eso escribo tan rápido. Y parecen sandeces pero me da igual, algún día alguien las leerá y creerá también en los pollos transportadores de macarrones, y ya no estaré sola en mi verdad, y entonces todo será un poco más fácil porque la vida en soledad es una puta mierda. Tendría que haber elegido el canibalismo como hacen todos, pero no fui capaz y ahora intentan comerme y yo no soy capaz de tragar carne humana y me dan asco todos incluso para digerirlos ahora que me muero de hambre. Tengo las uñas sucias. La cara desfigurada. Los pies marrones y el pelo medio naranja medio mierda. El banco es duro y también es duro estar en este pueblo sin ningún lugar adonde ir solo por haber querido libertad a cucharadas. Luego iré a mi casa, porque no señores, todavía no he marchado para siempre, y personificaré el juego de las mil y una mentiras piadosas, me ducharé y esta noche no he hecho nada malo porque la verdad es que no lo he hecho, solo he volado encima de un pollo que transportaba macarrones gratinados.
July 19 2005, 09:00:42 UTC 6 years ago
July 23 2005, 08:22:32 UTC 6 years ago